Después de 10 dias con la Operacón pañal en marcha, podemos decir que lo tenemos superado con buena nota, aunque no con matricula.
Han sido unos días muy divertidos. Todo lo contrario de lo que pensaba. Pol ha entendido a la perfección el proceso y cuando nota un poquito de pipí ya te avisa para ir al baño. A veces llegando a hacer solo gotitas.
El tema caca no lo llevamos tan bien. No por el hecho de que se la haga encima si no, porque ha llegado a estar ¡casi 4 días sin evacuar! Pobre, cuando quiere hacer caca, la cara es de pánico. La enfermera (aproveche la revisión de los 4 meses de Martina para comentarselo) me dijo que para ellos, al principio, es como si perdieran algo y por eso, a veces, se aguantan tanto que llegan a hacer bolas de caca que les duele al evacuarla.
Durante estos dias hemos intentado no estar muchas horas fuera de casa o, al menos, ir a lugares donde sabíamos que hay baños. Decidme rara pero no soporto ver como los niños hacen pipí en los árboles (aunque en un par de ocasiones lo hemos tenido que hacer).
Una cosa importante, o al menos para Pol lo ha sido, es llevar calzoncillos que les guste, y animarlos a ponerselos porque son los que le gustan. Él ha elegido de los minions y tortugas ninja, y cuando alguien le pregunta por el pañal, les enseña el dibujo y les dice "bolquer no, minions" (pañal no, minions).
Por la noche seguimos con pañal, pues tiene alguna fuga, aunque si tiene ganas antes de dormirse, nos hace quitar el pañal y ponerlo en el baño. Sólo una vez se ha levantado con el pañal seco, sería casualidad, aunque antes era de levantarse con el pañal que pesaba un quintal.
Las siestas nos arriesgamos y las hacemos sin. Suele dormir una hora hora y media y sólo un día se hizo pipí y fue justo al despertarse que no nos dió tiempo de sacarlo de la cuna-parque. El resto de días se despierta seco y espera a llegar al baño.
Como ya os he dicho, se trata de hacerlo divertido y sobretodo, que se sientan importante y que estan creciendo. No regañar es super importante, pues no nos olvidemos que somos nosotros que hemos decidido quitar el pañal, por el motivo que sea, pero somos nosotros que le decimos a partir de ahora el pipí en el váter.
Y también es importante llevarlo al baño siempre que nos lo pida. Muchas veces nos tomará el pelo o no lo harà porque no le sale. Pero si no lo ponemos, hará que se lo haga encima y el proceso será más lento. Como os digo, nosotros en 10 días, ¡¡¡PRUEBA SUPERADA!!!
Ahora queda la Operación chupete, pero le dejaremos un tiempo, no abusemos...
jueves, 16 de junio de 2016
miércoles, 8 de junio de 2016
Operación pañal. Episodio 1
Hace cosa de un mes que compramos el orinal para empezar a retirar el pañal a Pol (uno sencillo de OKBaby). Estábamos esperando que llegara el calor, y que mejor que ésta semana con temperaturas de 30 grados, para empezar.
Des de que compramos el orinal, de vez en cuando en casa le quitábamos el pañal para que se fuera familiarizando y, yo creo más por casualidad que por otra cosa, hacía algún pipí dentro, pero repito que muy puntual. Normalmente estaba más lleno de juguetes que otra cosa.
El lunes por la tarde, y después de toda la mañana insistiendo que por la tarde no llevaría el pañal, empezamos con la retirada. Antes puse una sabanilla para proteger la zona del sofá donde el se suele sentar, para evitar males mayores (no sé en vuestra casa pero en la mía... ¡¡¡el sofá es algo sagrado!!!)
Le puse unos calzoncillos de los minions (que mi abuela, la bisabuela del peque, le regaló para Navidades, es muy previsora ella...) y un pantalón corto y ale a jugar. Cada media hora aproximadamente, le sentaba en el orinal y le iba insistiendo, ¿Pol pipí? ¿Pol caca? A todo era, ¡pipi no!
Durante la tarde fueron cuatro pipis hechos encima, con el consecuente cambio de ropa y fregona en mano.
Resumen de la tarde: orinal 0 - ropa mojada 4
El martes por la mañana, después de un rato despierto (la primera media hora después de levantarse va medio zombi), le volví a quitar el pañal y le recordé: si vols fer pipi avisa a la mama i el fem al váter (si quieres hacer pipí, avisa a mama y lo hacemos en el váter). Durante la mañana, dos pipis encima con cambio de ropa.
Cada día solemos salir a eso de las 12, vamos a ver a papá, al parque un rato y a buscar a la abuela al trabajo para ir a su casa a comer. El martes, estuvimos en casa hasta la 1, no era plan de estar mucho rato fuera de casa, por si había algún escape. Antes de salir insistí en hacer pipí y no hubo manera.
Por suerte nos dio tiempo de pasar a ver a papá e ir a buscar a la abuela sin ninguna fuga. Pero fue llegar a casa de los abuelos, preguntarle si quería hacer pipí, sentarlo, no hacer nada y, al poner la ropa, hacerse el pipí encima...
Después de comer, pidió sentarse en el orinal, y para sorpresa nuestra, lo que hizo fue caca. Vaya lujo limpiar el culito, y no cuando llevaba pañal (con lo que llega a comer, imaginaros los pastelitos...).
Durante la tarde la cosa mejoró, avisaba cuando tenía pipí, aunque alguna vez no daba tiempo y se lo hacía encima o, por querer hacerlo solo, se sentaba sin bajarse la ropa y, el pobre, me miraba con cara de ¿si me he sentado porque me mojo la ropa?
Por la noche antes de ir a dormir, le puse el pañal, a los 5 minutos, nos pidió que se lo quitáramos para volver ha hacer caca. Nos miramos con cara de incredulidad y si, volvió ha hacer caca. Volvimos a poner el pañal y hasta esta mañana.
Hoy el día ha mejorado, solo 3 fugas en todo el día. El resto en el orinal.
Es muy gracioso cuando empieza a gritar "váter, váter, váter". O cuando le preguntas y te responde "pipí no, caca no".
Lo más importante es no enfadarse con el peque cuando tiene un escape y, sobretodo, animarle cuando lo hace bien. Prepararos para lavar calzoncillos y pantalones o tener un arsenal de ellos. Yo el primer día me dí un hartón de lavar a mano. Ahora después de comprar alguno más, a última hora del día hago una lavadora rápida y para la mañana siguiente ya están secos.
De momento la cosa avanza bien y más rápido de lo que pensaba. En unos días os cuento como hemos acabado con la Operación pañal de Pol.
Des de que compramos el orinal, de vez en cuando en casa le quitábamos el pañal para que se fuera familiarizando y, yo creo más por casualidad que por otra cosa, hacía algún pipí dentro, pero repito que muy puntual. Normalmente estaba más lleno de juguetes que otra cosa.
El lunes por la tarde, y después de toda la mañana insistiendo que por la tarde no llevaría el pañal, empezamos con la retirada. Antes puse una sabanilla para proteger la zona del sofá donde el se suele sentar, para evitar males mayores (no sé en vuestra casa pero en la mía... ¡¡¡el sofá es algo sagrado!!!)
Le puse unos calzoncillos de los minions (que mi abuela, la bisabuela del peque, le regaló para Navidades, es muy previsora ella...) y un pantalón corto y ale a jugar. Cada media hora aproximadamente, le sentaba en el orinal y le iba insistiendo, ¿Pol pipí? ¿Pol caca? A todo era, ¡pipi no!
Durante la tarde fueron cuatro pipis hechos encima, con el consecuente cambio de ropa y fregona en mano.
Resumen de la tarde: orinal 0 - ropa mojada 4
El martes por la mañana, después de un rato despierto (la primera media hora después de levantarse va medio zombi), le volví a quitar el pañal y le recordé: si vols fer pipi avisa a la mama i el fem al váter (si quieres hacer pipí, avisa a mama y lo hacemos en el váter). Durante la mañana, dos pipis encima con cambio de ropa.
Cada día solemos salir a eso de las 12, vamos a ver a papá, al parque un rato y a buscar a la abuela al trabajo para ir a su casa a comer. El martes, estuvimos en casa hasta la 1, no era plan de estar mucho rato fuera de casa, por si había algún escape. Antes de salir insistí en hacer pipí y no hubo manera.
Por suerte nos dio tiempo de pasar a ver a papá e ir a buscar a la abuela sin ninguna fuga. Pero fue llegar a casa de los abuelos, preguntarle si quería hacer pipí, sentarlo, no hacer nada y, al poner la ropa, hacerse el pipí encima...
Después de comer, pidió sentarse en el orinal, y para sorpresa nuestra, lo que hizo fue caca. Vaya lujo limpiar el culito, y no cuando llevaba pañal (con lo que llega a comer, imaginaros los pastelitos...).
Durante la tarde la cosa mejoró, avisaba cuando tenía pipí, aunque alguna vez no daba tiempo y se lo hacía encima o, por querer hacerlo solo, se sentaba sin bajarse la ropa y, el pobre, me miraba con cara de ¿si me he sentado porque me mojo la ropa?
Por la noche antes de ir a dormir, le puse el pañal, a los 5 minutos, nos pidió que se lo quitáramos para volver ha hacer caca. Nos miramos con cara de incredulidad y si, volvió ha hacer caca. Volvimos a poner el pañal y hasta esta mañana.
Hoy el día ha mejorado, solo 3 fugas en todo el día. El resto en el orinal.
Es muy gracioso cuando empieza a gritar "váter, váter, váter". O cuando le preguntas y te responde "pipí no, caca no".
Lo más importante es no enfadarse con el peque cuando tiene un escape y, sobretodo, animarle cuando lo hace bien. Prepararos para lavar calzoncillos y pantalones o tener un arsenal de ellos. Yo el primer día me dí un hartón de lavar a mano. Ahora después de comprar alguno más, a última hora del día hago una lavadora rápida y para la mañana siguiente ya están secos.
De momento la cosa avanza bien y más rápido de lo que pensaba. En unos días os cuento como hemos acabado con la Operación pañal de Pol.
jueves, 2 de junio de 2016
Mi pequeño gran tesoro
Y siguiendo con los post ñoños...
Ésta semana se lo dedico a él, a mi pequeño gran tesoro. Ése tesoro que apareció por casualidad y que se ha convertido en el centro de mi vida.
Él, que el 23 de Marzo de 2014, hizo que fuera el día más importante de mi vida.
Él que me hizo descubrir el verdadero significado de la palabra mamá.
Él, que me ha hecho descubrir una faceta de mi vida que dudaba en cómo sería y, sobretodo, si sería capaz de abarcar todo lo que significa.
Él, que ha sido mi guía y mi luz para seguir luchando, quién me ha hecho que, estos dos últimos años, hayan sido los mejores de mi vida.
Él, que me arranca una sonrisa cada mañana al despertar y que me dice cada noche antes de dormir "t'estimo".
Él, un pequeño payasete, que en los momentos más duros a sabido si he necesitado una sonrisa o un abrazo.
Él, que es capaz de ser el mejor niño del mundo y en dos segundo transformarse en Daniel El Travieso y sacar lo peor de mi ser.
Él, quién me ha hecho ver que la vida hay que disfrutarla, y junto a él (y papá y Martina) mucho mejor.
Él, a quién ayudo a descubrir éste mundo (con lo mejor y lo peor).
Él, a quién intento enseñar a ser la mejor persona.
Él, con quién me divierto a más no poder.
Él, que me ha hecho descubrir lo mejor del mundo. La Maternidad.
Él, Pol, mi pequeño gran tesoro.
T'estimo fins l'infinit i tornar. No canviïs mai petit.
Ésta semana se lo dedico a él, a mi pequeño gran tesoro. Ése tesoro que apareció por casualidad y que se ha convertido en el centro de mi vida.
Él, que el 23 de Marzo de 2014, hizo que fuera el día más importante de mi vida.
Él que me hizo descubrir el verdadero significado de la palabra mamá.
Él, que me ha hecho descubrir una faceta de mi vida que dudaba en cómo sería y, sobretodo, si sería capaz de abarcar todo lo que significa.
Él, que ha sido mi guía y mi luz para seguir luchando, quién me ha hecho que, estos dos últimos años, hayan sido los mejores de mi vida.
Él, que me arranca una sonrisa cada mañana al despertar y que me dice cada noche antes de dormir "t'estimo".
Él, un pequeño payasete, que en los momentos más duros a sabido si he necesitado una sonrisa o un abrazo.
Él, que es capaz de ser el mejor niño del mundo y en dos segundo transformarse en Daniel El Travieso y sacar lo peor de mi ser.
Él, quién me ha hecho ver que la vida hay que disfrutarla, y junto a él (y papá y Martina) mucho mejor.
Él, a quién ayudo a descubrir éste mundo (con lo mejor y lo peor).
Él, a quién intento enseñar a ser la mejor persona.
Él, con quién me divierto a más no poder.
Él, que me ha hecho descubrir lo mejor del mundo. La Maternidad.
Él, Pol, mi pequeño gran tesoro.
T'estimo fins l'infinit i tornar. No canviïs mai petit.
domingo, 22 de mayo de 2016
A ella, mi pequeña princesa
Martina ya ha cumplido los tres meses. Es una niña muy risueña, dormilona, tragona y se está convirtiendo en un pelín llorona ( acostumbrada a los brazos, no quiere estar sola y llora).
Después de estos tres meses y antes de que se me acabe la baja por maternidad y con un futuro, a nivel laboral, incierto, os cuento varias anécdotas (por llamarlo de alguna manera) de mi embarazo y los primeros tres meses de vida de Martina.
El embarazo, l@s que me seguís ya lo sabéis, fue fácil, exceptuando el primer trimestre que estuvo lleno de vómitos, nauseas y mal estar ( y me pilló en pleno agosto, menudo mes de vacaciones pasé,...).
En el segundo trimestres y con los vómitos, nauseas y mal estar superados llegó la gran noticia, en la ecografía morfológica de las 20 semanas, detectaron un problema en la formación del riñón derecho de Martina. Y aunque no era grave, se tenía que hacer un seguimiento, de ése riñón y sobretodo del funcionamiento del izquierdo.
En la semana 24, me repitieron la ecografía morfológica y definitivamente diagnosticaban una displasia renal multiquística del riñón derecho. Y, vuelvo a repetir, aunque no es grave, todo queremos que nuestros bebés estén sanos. Por lo que el resto del embarazo se hizo duro y largo, quería tener ya entre mis manos a Martina y saber que estaba bien.
Creo que fueron esas ansias las que me provocaron que durante el embarazo, solo me apeteciera comer dulces y aunque me controlaba, el chocolate y demás podían conmigo. Lo que me provocó que el O'Sullivan saliera alterado y tuviera que pasar por la Curva de Glucosa. Cosa imposible pues al beber el líquido al rato lo vomitaba. Después de pasar por el endocrino y tras varios días con controles de glucemia, me recomendaron hacer dieta (con las Navidades de por medio) aunque no fuera una diabetes gestacional confirmada.
El resto del embarazo fue genial. Hacer dieta me sirvió para no ganar mucho peso. Aprovechando las clases para embarazada que daba en el trabajo, me metía con ellas en el agua y también hacía los ejercicios y, algún día, me quedaba a nadar después del trabajo. Sólo nos preocupaba el tema de la displasia y que una posible diabetes gestacional pudiera provocar algún problema en el desarrollo de Martna.
Así nos plantamos en la semana 31 de mi segundo embarazo, y llegó el día de poner la vacuna para la tos ferina. Me provocó una reacción brutal en el brazo (calor, tumefacción y mal estar general). Al día siguiente de la vacuna, tube dos contracciones por la noche. Mi marido trabajando, yo sola en casa con Pol. Me tumbé en la cama aprovechando que era la hora de dormir al peque y se me pasaron. Pero al día siguiente el mal estar seguía y nos fuimos a urgencias.
La sorpresa de los médicos al decirles que todavía trabajaba y que no tenía intención de dejar de hacerlo provocó que me obligaran a hacerlo. No ellos, si no la familia. Así en la semana 32, dejé de trabajar. Lo que los médicos no sabían era que me cansaba menos trabajando que estando en casa con Pol. Cómo llega a cansar un niño de 23 meses...
El día que me puse de parto ya lo sabéis. Por suerte todo fue rápido y fácil. Lo peor vino a los minutos de nacer Martina, cuando su distrés respiratorio hizo que tuviera que ir a la incubadora. 6 días más tarde estábamos los 4 juntos en casa por fin.
Mientras Martina estaba en el hospital le hicieron una ecografía renal para verificar la displasia renal y, para sorpresa de todos, el resultado fue NORMAL. Yo no me lo creía y, aunque casi toda la familia se alegró, yo seguía reacia. A los dos meses se tenía que repetir. El mes pasado la repetimos y, estando yo presente, y con el médico delante repitiéndome mil veces que sí, que el riñón era normal y que todo estaba bien. Rompí a llorar. Sensaciones contradictorias de alegría y, sobretodo, mucha rabia por lo mal que lo habíamos pasado esos meses, pues nos habían asegurado que era irreversible y que no se podía "curar".
La última sorpresa con Martina ha sido su heterocromía (anomalía de los ojos en la que los iris son de diferente color, total o parcialmente). Sí, sí, mi princesa es tan especial que tiene un ojo azul y otro verde-marrón (todavía no definido). Su pediatra, aunque no se moja, nos dijo que se le quedarían así porque son colores muy definidos, aunque hasta los 6 meses podía cambiar. El de la seguridad social, nos dijeron que no sabían que esperáramos hasta los 6 meses. Así que nos quedan 2 meses y medio para saber su color de ojos. Mientras es la princesa más chula del pueblo y sorprende a toda la gente que se la mira.
Mi princesa, es única, lo sé y será una persona importante y sobretodo, muy muy muy especial.
Hoy, se lo dedico a ella, mi pequeña princesa.
El resto del embarazo fue genial. Hacer dieta me sirvió para no ganar mucho peso. Aprovechando las clases para embarazada que daba en el trabajo, me metía con ellas en el agua y también hacía los ejercicios y, algún día, me quedaba a nadar después del trabajo. Sólo nos preocupaba el tema de la displasia y que una posible diabetes gestacional pudiera provocar algún problema en el desarrollo de Martna.
Así nos plantamos en la semana 31 de mi segundo embarazo, y llegó el día de poner la vacuna para la tos ferina. Me provocó una reacción brutal en el brazo (calor, tumefacción y mal estar general). Al día siguiente de la vacuna, tube dos contracciones por la noche. Mi marido trabajando, yo sola en casa con Pol. Me tumbé en la cama aprovechando que era la hora de dormir al peque y se me pasaron. Pero al día siguiente el mal estar seguía y nos fuimos a urgencias.
La sorpresa de los médicos al decirles que todavía trabajaba y que no tenía intención de dejar de hacerlo provocó que me obligaran a hacerlo. No ellos, si no la familia. Así en la semana 32, dejé de trabajar. Lo que los médicos no sabían era que me cansaba menos trabajando que estando en casa con Pol. Cómo llega a cansar un niño de 23 meses...
El día que me puse de parto ya lo sabéis. Por suerte todo fue rápido y fácil. Lo peor vino a los minutos de nacer Martina, cuando su distrés respiratorio hizo que tuviera que ir a la incubadora. 6 días más tarde estábamos los 4 juntos en casa por fin.
Mientras Martina estaba en el hospital le hicieron una ecografía renal para verificar la displasia renal y, para sorpresa de todos, el resultado fue NORMAL. Yo no me lo creía y, aunque casi toda la familia se alegró, yo seguía reacia. A los dos meses se tenía que repetir. El mes pasado la repetimos y, estando yo presente, y con el médico delante repitiéndome mil veces que sí, que el riñón era normal y que todo estaba bien. Rompí a llorar. Sensaciones contradictorias de alegría y, sobretodo, mucha rabia por lo mal que lo habíamos pasado esos meses, pues nos habían asegurado que era irreversible y que no se podía "curar".
| los ojos que me tienen enamorada |
Mi princesa, es única, lo sé y será una persona importante y sobretodo, muy muy muy especial.
Hoy, se lo dedico a ella, mi pequeña princesa.
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